Eso es lo que refleja el trabajo de un hombre dedicado a la escultura y que honra a sus materiales predilectos moldeandolos hacia una vida nueva, muy lejana y distante de la que fueron concebidos o transformados para otros usos.
Livio de Marchi, veneciano de nacimiento y formado en la “Accademia di Belle Arti” en Venecia, ha dedicado su vida a la escultura, dejando muestras de paciencia, perfección en el detalle y frescura. ¿Quien si no él podría conseguir que Cenicienta paseara con su carruaje por las aguas de Venecia?
O ¿quién si no él podría perderse entre los canales de su ciudad natal con su maravilloso Ferrari F50 descapotable?.
Hay personas que tienen algo especial, y me parece que Livio de Marchi realmente es una de esas personas, solo hay que echar un vistazo a su casa libro para quedar encantado con su obra de cuento de hadas.
Los objetos diarios quedan congelados en el tiempo tras pasar por la manos de este escultor que moldea la madera con un detalle y una suavidad muy hermosas.
Deformaciones, pliegues, confort, quedan reflejados en uno de los materiales mas antiguos usados por la humanidad y toman un nuevo sentido tras pasar por el taller de Livio.
visto en Dornob, imágenes pertenecientes al sitio de Livio de Marchi













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Que arte las bragas de madera….a más de una se le quedan asi!!
Vaya que si!! jaja