O lo que es lo mismo, dar utilidad a un plástico come polvo.
Sé que los románticos del ruidito de fondo en los discos opinarán que es un sacrilegio pero bueno tampoco es para tanto, seguro que tenéis algún disquillo que se puede aprovechar para esto sin que os remuerda la conciencia.
El tema es muy sencillo, se precalienta el horno, se mete el vinilo sobre un bol bocabajo, se saca el disco tras un par de minutos y rapidamente lo introducimos en otro bol empujando el centro del susodicho disco. Siempre con guantes, cuidadin de no quemarse y sin pausas porque se endurece el muchacho.
Y aqui tenéis el resultado del experimento realizado por Toni de 4º D fusilado de forma cruel y vil, que a su vez lo masacró de El Hormiguero
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